Uno nunca sabe cómo llegará esa magia, ese ente abstracto con forma de moza de buen ver conocido como musa, esa vitalidad intangible que se inyecta en tu imaginación y da lugar a la inspiración, un bien tan ansiado como efímero.
Uno tampoco tiene forma de saber cómo salir vivo del repentino ataque de un camaleón gigante que escupe fuego.
Digamos sencillamente que uno no tiene puta idea de nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario