Encerrado en la más absoluta libertad.
Atrapado entre vastas extensiones de aire puro, de vida, de mundo.
Condenado a sufrir tan cruel contradicción, consciente de que su tormento no tendrá fin ni mostrará misericordia la omnipotente fuerza arbitraria que es el azar.
"Pues qué putada", pensó.
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