Y comenzó.
Y todo se vino abajo.
Y se abrió la Compuerta de los Cielos y dejó entrever la reencarnación misma del diablo.
Y fue empujado con desprecio, cayendo al vacío.
Y cayeron el mal, el frío y el miedo.
Y cayeron la avaricia, la angustia y la agonía.
Y cayó por fin todo lo oscuro y pestilente de este mundo.
Y me limpié el culo.
Y ya está.
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